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jueves, 27 de agosto de 2009

¿Marte del tamaño de la Luna?

Por:

Marino Hernando Guarín
Director Escuela de Astronomía de Cali, EAC
Agosto 20 de 2009


Continúa llegando correos en los que se anuncia la aparición de Marte del tamaño de la Luna para el próximo 27 de agosto a las 12 de la noche, información que circula cada año desde el 2003 por el mes de agosto y que para nada corresponde con la realidad.

Para que se vea del tamaño de nuestro satélite, Marte tendría que parquearse a tan solo 750.000 kilómetros de la Tierra, apenas el doble de la distancia a la Luna, separación imposible atendiendo las leyes que rigen los movimientos planetarios de la mecánica celeste. La distancia Tierra – Marte no es constante: varía entre 56 millones y 400 millones de kilómetros. Bajo ninguna circunstancia razonable estos dos astros podrán estar más próximos o más retirados entre sí, lo que significa que la cota inferior son 56 millones kilómetros, muy lejos de los 750 mil inútilmente esperados.
Suponiendo que se pudieran violar las leyes de la física y se lograra los 750.000 kilómetros de espaciamiento, las perturbaciones gravitatorias serían inmediatas además de catastróficas. Dos cuerpos celestes tan masivos como los planetas no son indiferentes entre ellos cuando están próximos, como dos imanes que se atraen o se repelen pero de ninguna manera se ignoran. De presentarse un escenario como el que se plantea para el próximo 27 de agosto con la Tierra y Marte a menos de 1 millón de kilómetros, las mutuas interacciones gravitatorias modificarían dramáticamente las órbitas de la Tierra, Marte, la Luna, Fobos y Deimos, los dos últimos satélites marcianos. Marte y la Tierra girarían en torno a un centro común convirtiéndose en un sistema planetario doble. En los cinco cuerpos celestes cambiarían parámetros como sus órbitas, inclinaciones en los ejes de giro, velocidades orbitales, períodos de traslación y rotación, con lo que se presentarían cambios significativos de las duraciones de los años, meses y días. Las mareas marcianas serían mucho más fuertes que las generadas por la Luna, además de otras nefastas consecuencias cuya lista sería interminable de elaborar. Conclusión: por fortuna para la salud del planeta y de todos sus habitantes, la información que circula es incorrecta.
Dicen también los correos que la observación se debe realizar a las 12 de la noche del día 27 de agosto, situación imposible porque a esa hora el planeta rojo estará todavía por debajo del horizonte, razón por la cual a la hora anunciada Marte no se podrá apreciar.
Además, ¿cómo se puede explicar que de manera repentina un cuerpo como Marte aparezca en el cielo un día cualquiera luciendo del tamaño de la Luna y que de la misma manera desaparezca? Si tal aproximación ocurriera, lo razonable es que fuera gradual y su tamaño observado creciera de manera progresiva hasta alcanzar el tamaño final y luego paulatinamente se desvaneciera. Pero a tan solo 8 días del evento, Marte sigue luciendo como un rutilante punto de color rojo intenso, sin ninguna muestra que indique cambios en su tamaño aparente.
Lo real, decepcionante para muchos pero tranquilizante para todos, es que el 27 de agosto la distancia Tierra - Marte será de casi 250 millones de kilómetros, 330 veces más retirado de lo que anuncian los correos. Para ese día el orto marciano ocurrirá poco antes e las 2 de la mañana. Al telescopio nuestro vecino celeste exhibirá un tamaño de menos de 6 segundos de arco, 320 veces menor de lo que gran parte de la humanidad espera observar. Y por último, el próximo acercamiento de Marte ocurrirá el 29 de enero del 2010 a una distancia de 100 millones de kilómetros.
¿De dónde surge esta farsa marciana? Todo inicio el 27 de agosto del 2003 cuando Marte y la Tierra estuvieron tan próximos como no lo habían estado hace más de 60.000 años, pero sin romper la barrera de los 56 millones de kilómetros. El evento del 2003 se llamó “la gran oposición marciana” u “oposición perihélica de Marte” que debe catalogarse como una anécdota de tipo estadístico sin ninguna transcendencia observacional especial, pues aquel año Marte siguió luciendo como un pequeño puntito rojo sin ningún cambio apreciable en su aspecto aparente.
Por aquél entonces corrieron ríos de desinformación en los que se anunciaba que Marte se vería del tamaño de la Luna además de otras imprecisiones, torrente cuyo caudal 6 años después no mengua y supongo que muy probablemente seguirá fluyendo con igual intensidad por esta misma época en los años por venir.